Cruza el Estrecho de Bonifacio y entra en un mundo donde los dramáticos acantilados se encuentran con una belleza natural indómita. La ciudadela medieval de Bonifacio se eleva imponente sobre blancas paredes de piedra caliza, ofreciendo una de las vistas costeras más espectaculares de toda Europa.
Continúa hacia las Islas Lavezzi, una reserva natural esparcida como joyas talladas en bruto por el mar turquesa. Estos afloramientos de granito azotados por el viento son un santuario para las aves marinas y un paraíso para los buceadores, con una visibilidad submarina que alcanza profundidades asombrosas.
El viaje entre Cerdeña y Córcega revela una costa de playas escondidas, cuevas marinas y piscinas naturales a las que sólo se puede acceder en barco. Éste es el corazón salvaje del




